martes, 6 de marzo de 2012

Son artefactos que en principio solo pretenden medir el tiempo, pero que, de alguna manera, están tratando de atraparlo. Son la llamada desesperada de una humanidad que no desea morir. Tictac, tictac… en realidad, los relojes están diciendo: “Se te acaba el tiempo, se te acaba el tiempo…”. Y, como tantos otros inventos humanos, este también se volvió contra su creador. Los relojes no han capturado el tiempo, pero sí han apresado al ser humano. ¿No me creen? Los tres llevan relojes de pulsera, y están de vacaciones… ¿Lo ven? Son prisioneros de los relojes. Ellos marcan el ritmo de sus vidas.

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